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La cuestión sobre el liderazgo alemán

FRANKFURT – Muchos en los países en crisis de la eurozona señalan como la fuente de sus males a un programa estricto de austeridad económica –incluidas reducciones en los salarios y pensiones, aumentos fiscales y un desempleo creciente– que les ha sido impuesto por Alemania. La hostilidad contra Alemania ha alcanzado niveles nunca vistos en Europa desde finales de la Segunda Guerra Mundial.

Y con todo, a pesar de este antagonismo, sigue habiendo llamados para que Alemania asuma el “liderazgo” en Europa. Sin lugar a dudas, Alemania es la economía europea más importante; y además, debido a su bajo nivel de desempleo y finanzas públicas relativamente sólidas, también es la que tiene mejor desempeño –al menos por ahora. Así pues, se insta a Alemania a encabezar el rescate de la eurozona, resultado que interesa no solo a la comunidad europea, sino también a Alemania, que es vista por todos como la que más ha ganado con el establecimiento de la moneda única.

Parece haber una contradicción entre las  quejas por la imposición de un “régimen teutónico” y los llamados a Alemania para que asuma el liderazgo –una especie de disonancia cognitiva en todo el continente. De hecho, las quejas y los llamados se refuerzan mutuamente. La aplicación de políticas de austeridad  en la periferia ha provocado que estos países soliciten ayuda y pidan el liderazgo de Alemania mediante más oferta de dinero en la mesa europea.

Nadie negaría que a Alemania le interesa preservar el euro. Así pues, ¿por qué no apoyaría a sus socios con ayuda financiera para superar la crisis?