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Operación Justicia Verdadera

NUEVA YORK.– Barack Obama prometió enviar una partida de 100 militares estadounidenses armados a Uganda: un poderoso contingente para ayudar a derrotar (y presentar ante la justicia) al conocido criminal de guerra Joseph Kony, líder de un cruel grupo rebelde conocido como Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por su sigla en inglés). «Estas fuerzas actuarán en calidad de asesores para sus asociados, cuyo objetivo es quitar del campo de batalla a Joseph Kony y otros jefes del LRA», escribió Obama en una carta enviada a los líderes del congreso estadounidense.

A menudo se critica la política internacional de Obama como reactiva o improvisada. Pero esta última intervención ejemplifica la doctrina que propuso en su discurso de aceptación del premio Nobel en 2009. «Los regímenes que rompen las reglas deben ser responsabilizados», así como sus líderes, quienes «están bajo el juramento de proteger y defender». Es posible que sea necesaria la fuerza para implementar la doctrina, porque «el mundo debe recordar que no fueron solo las instituciones internacionales las que lograron la estabilidad en el mundo luego de la Segunda Guerra Mundial».

Obama puede contar al menos con cierto apoyo bipartidario local para la iniciativa contra Kony: en mayo de 2010 se aprobó una ley que exige acciones estadounidenses contra el LRA, con apoyo tanto de los demócratas como de los republicanos en ambas cámaras del congreso.

La lógica de perseguir a Kony se asemeja en gran medida a la de la intervención liderada por la OTAN en Libia. En ese caso, acatando una decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y con un mayor apoyo, incluido el de la Liga Árabe, los Estados Unidos y sus aliados intervinieron en favor de la manifiesta meta humanitaria de evitar el asesinato en masa de civiles a manos de las fuerzas leales al coronel Muamar el Gadafi.