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El balance de Obama en China

CAMBRIDGE, REINO UNIDO – La primera visita del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a China fue como una espléndida obra de teatro. El espectáculo se ensayó durante mucho tiempo tanto en Washington como en Beijing porque los dos gobiernos necesitaban de una visita exitosa al menos en apariencia. El Partido Comunista que gobierna en China requería el respaldo inequívoco de Obama al papel cada vez más importante de China en el orden internacional para fortalecer su legitimidad interna. Los Estados Unidos necesitaban la cooperación de China para demostrar la efectividad de la nueva estrategia de Obama de liderazgo global cooperativo.

Ahora que la obra terminó y los aplausos se apagaron, es hora de hacer un balance general y ver qué tanto logró Obama y qué tanto concedió.

Lo positivo del balance es que Obama fue recibido con un trato ceremonial que normalmente no se da a otros líderes extranjeros visitantes, incluso con otros presidentes estadounidenses, lo que demuestra la importancia que dio el gobierno chino a la visita. El presidente de China, Hu Jintao, envió a su probable sucesor, el vicepresidente Xi Jinping, para recibir a Obama en el aeropuerto de Beijing, que es mucho más que el protocolo usual. Además, el mismo Hu cenó con Obama dos veces durante la estancia de éste último de dos días en Beijing –un gesto nunca hecho a ningún líder extranjero de visita, incluido el antecesor de Obama, George W. Bush.

Inicialmente parecía que Obama también había logrado avances en la promoción de los valores universales como los derechos humanos y la democracia. Se reunió con estudiantes en Shangai en su formato favorito de junta de cabildo, lo que permitió mantener conversaciones directas con los jóvenes chinos. Además, el gobierno de China permitió a Nanfang Zhoumo , el diario más liberal del país, realizar una entrevista exclusiva de 12 minutos a Obama.