0

Montañas y minaretes

Nueva York – Suiza tiene cuatro mezquitas con minaretes y una población de 350.000 musulmanes censados, principalmente europeos de Bosnia y Kosovo, de los cuales un 13% va regularmente a orar. Uno pensaría que no se trata de un gran problema. Sin embargo, un 57,5% de los votantes suizos optó en un referendo por una prohibición constitucional de los minaretes, supuestamente debido a la preocupación por el “fundamentalismo” y la “soterrada islamización” de Suiza.

¿Son los suizos más intolerantes que otros europeos? Probablemente no. Los referendos son una medida de los sentimientos viscerales del pueblo, en lugar de la opinión bien ponderada, y raramente esos tipos de sentimientos son liberales. Es muy probable que, si se hicieran en otros países europeos, los referendos sobre este tema darían resultados similares.

Atribuir al voto suizo sobre los minaretes –idea promovida por el derechista Partido del Pueblo Suizo, pero por ninguno de los demás partidos políticos- a la "islamofobia" es quizás equivocado. No hay duda de que un largo historial de hostilidad mutua entre cristianos y musulmanes y los casos recientes de violencia islamista radical han hecho que mucha gente sienta temor hacia el Islam, a diferencia del hinduismo o el budismo, por ejemplo. Y el minarete, que apunta al cielo como un misil, es fácil de caricaturizar como una imagen amenazante.

Si los suizos y otros europeos se sintieran seguros sobre sus identidades, sus conciudadanos musulmanes no gatillarían ese temor en sus corazones. Es posible que ése sea el problema. Hace no tanto tiempo, la mayoría de los ciudadanos del mundo occidental tenían sus propios símbolos indudables de fe e identidad colectivas. Las torres de las iglesias que embellecen muchas ciudades europeas todavía significaban algo para la mayor parte de la gente. Pocos se casaban fuera de su propia fe.