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El déficit mundial de seguridad

FORT LAUDERDALE – El verano suele ser una época para tomarse un descanso respecto de los riesgos y las preocupaciones de la vida cotidiana y tal vez hacer balance de dónde nos encontramos y hacia dónde nos dirigimos, pero resulta cada vez más difícil, porque nuestra vida cotidiana se está volviendo mucho más peligrosa y preocupante.

Gran parte del debate habido en el período posterior a la crisis financiera de 2008 se centró en diversos desequilibrios económicos que amenazaban o impedían el crecimiento. Esos problemas no han desaparecido. Los resultados, sorprendentemente flojos, de la economía americana en el primer trimestre, por ejemplo, han dejado a los analistas confusos e inseguros sobre su trayectoria.

Pero, la inseguridad política, las posibilidades de conflictos y el deterioro de las relaciones internacionales representan en gran medida una amenaza mayor para el progreso económico que la prevista en el debate posterior a la crisis.

Asia, que ha destacado en materia de crecimiento en los años posteriores a la crisis, está experimentando ahora tensiones en aumento que ponen en peligro el crecimiento y el comercio regional. La recuperación del Japón, bastante frágil, podría resultar desbaratada por una intensificación del conflicto territorial con China, que constituye un importante mercado para los productos japoneses y a la vez está profundamente integrada en las cadenas japonesas de suministro.