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Terapia de pareja para los Estados Unidos y Europa

Las disputas entre los Estados Unidos y Europa no son nada nuevo, como lo demuestran las tensiones del pasado sobre Corea, Suez y Vietnam, pero esas disputas anteriores ocurrieron en un marco geopolítico muy diferente -la guerra fría- y el desaparecido marco político e intelectual de la contención. Ese marco impuso disciplina en los vínculos transatlánticos. Los europeos y los americanos reconocieron la necesidad de limitar y controlar sus diferencias para conservar su capacidad para disuadir y, en caso necesario, derrotar a la Unión Soviética.

El fin de la guerra fría lo cambió todo. ¿Podrá sobrevivir la alianza a su éxito?

Las características fundamentales del marco político del período posterior a la guerra fría están relativamente claras. Son las siguientes: primacía estratégica, corrientes transfronterizas rápidas y en masa de personas, tecnología, bienes, servicios, ideas, gérmenes, dinero, armas, mensajes electrónicos, dióxido de carbono y prácticamente cualquier otra cosa y relaciones relativamente pacíficas entre las grandes potencias -los EE.UU., China, el Japón, Rusia, la India- y una Europa cada vez más integrada y ampliada.

Pero, si bien el marco geopolítico está claro, el marco político e intelectual -el sucesor de la contención- no lo está. El imperativo que afrontan los europeos y los americanos en la actualidad no puede ser más arduo: cooperar en un marco muy diferente de aquel para el que se concibieron la relación y las instituciones... y hacerlo sin acuerdo alguno sobre un nuevo marco estratégico.