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La búsqueda de gente

LONDRES – Cuando se trata de talento, los CEOs coinciden: si bien nunca ha habido tanta gente educada y con movilidad social en el mundo, contratar a las personas correctas -y ubicarlas donde más se las necesita- resulta más difícil que nunca.  

Este desafío surge una y otra vez en mis conversaciones con los líderes empresarios en todo el mundo. Y también fue uno de los resultados fundamentales de la reciente Encuesta Global de CEOs de PricewaterhouseCoopers. Más de la mitad de los CEOs encuestados por PwC -y el 62% en la región de Asia Pacífico, donde se encuentran la mayor fuerza laboral y las economías de más rápido crecimiento del mundo- respondieron que el hecho de no poder encontrar las capacidades elementales podía afectar su posibilidad de crecimiento.

La razón es una deficiencia crónica de habilidades y una discordancia entre la oferta y la demanda. El crecimiento de los mercados emergentes está creando empleos en lugares donde resulta difícil encontrar la gente apropiada. La competencia internacional y local por trabajadores que tengan las destrezas correctas se está volviendo cada vez más intensa. Se están creando nuevos tipos de empleos -en industrias viejas y nuevas- para los cuales muchos egresados universitarios recientes están mal preparados. Y la demanda no se limita a un conocimiento técnico; las empresas buscan experiencia internacional, habilidades "blandas" de amplio espectro y adaptabilidad.

Mientras tanto, las tendencias demográficas, particularmente en las economías desarrolladas, están haciendo que la fuerza laboral se achique y dé lugar a una nueva generación de empleados con expectativas diferentes. La oferta de mano de obra se está reduciendo a medida que la gente envejece y caen las tasas de natalidad. Y la gente joven muy exigente, habituada a la tecnología, tiene una perspectiva muy diferente del trabajo, de la flexibilidad y de las recompensas. La retención también es un problema importante en muchos países, particularmente en los mercados emergentes. Parte de la culpa por el cambio de un empleo a otro la tiene la espiral de las compensaciones, pero la lealtad también está decayendo por otras razones.