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Que las Naciones Unidas encarnen la libertad

Para Suecia, mi patria, la Organización de Naciones Unidas es una vaca sagrada . Sin embargo, muchos suecos en la actualidad, al igual que otras personas de todo el mundo, están cuestionándose al respecto. Tres sucesos dieron origen a estas dudas.

El primero fue la matanza en Ruanda hace una década de más de 800.000 personas en 100 días, probablemente el genocidio mas rápido jamás ocurrido. Un hecho bien comprobado es que Kofi Annan, entonces Subsecretario General de la ONU, ordenó a las tropas del organismo no intervenir ni proteger a las victimas. El motivo de la promoción de Annan a Secretario General luego de esta enorme falta es todavía un enigma.

Las dudas sobre la ONU, y personalmente sobre Annan, surgieron también en parte por el actual escándalo que el programa de Petróleo por alimentos provocó al interior de la administración de la ONU. Si bien los informes hasta ahora no han implicado directamente a Annan, sus fallas de gestión son abundantemente claras.

El tercer escándalo; y quizás el más desilusionante; tiene relación con la Comisión de Derechos Humanos, pues desnuda en gran medida la falta estructural y permanente de equilibrio y moral en agencias clave de la ONU. La mayoría de la gente supone que esta Comisión existe para promover los derechos humanos y las libertades democráticas. Sin embargo, algunos de los peores violadores de derechos humanos son miembros de ella. Estos enemigos de la libertad callan permanentemente ante temas como la tortura, la represión y los genocidios que cometen sus hermanas dictaduras, pero son veloces para reaccionar en contra de las democracias del mundo, particularmente los Estados Unidos