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Lincoln, Roosevelt, Churchill…¿Obama?

PARIS – Circunstancias excepcionales -a saber, la profundidad y la urgencia de la crisis financiera y económica- contribuyeron a que un hombre excepcional, Barack Obama, llegara a la presidencia norteamericana. Pero, ¿acaso también le impedirán triunfar? ¿El espíritu de esperanza que llevó a Obama al poder triunfará sobre los vientos de desesperación económica y social, o el miedo a la recesión global acechante en Occidente se propagará a Asia y desestabilizará a sus gigantes, China e India?

Estos son los principales interrogantes que se nos presentan por delante mientras el presidente electo prepara al pueblo norteamericano para lo que sólo puede ser un paseo agitado por delante.

Los mismos norteamericanos que lloraron de alegría en la noche del 4 de noviembre hoy están embargados por la aprehensión a medida que las dificultades económicas se vuelven más reales día a día, mientras son testigos de las consecuencias de la crisis para sus vecinos, si no para sí mismos. Enfrentado a la urgente necesidad de aliviar el sufrimiento de tantos norteamericanos, Obama sabe muy bien que la "audacia de la esperanza" no será suficiente ante la inmensidad de los desafíos a los que se enfrenta.

Mientras el mundo pasa lentamente del júbilo al realismo sobrio, es importante mantener una visión equilibrada de lo que está sucediendo y evitar los riesgos duales de subestimar la naturaleza verdaderamente revolucionaria de lo que ocurrió y de sobreestimar la capacidad del equipo de Obama para encontrar soluciones milagrosas.