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El desarrollo mediante la conexión en redes

ESTOCOLMO – Las amenazas que el mundo afronta en el siglo XXI son de naturaleza sistémica y mundial. No habrá respuestas fáciles a ninguna de ellas, pero una cosa está clara: necesitamos soluciones transformadoras y aplicables en gran escala. Las medidas graduales sólo servirán para distraer nuestra atención de la envergadura de las dificultades que afrontamos.

Uno de los mejores ejemplos de escala es la industria de las telecomunicaciones portátiles. Ahora hay 6.400 millones de subscripciones de teléfonos portátiles y se espera que de aquí a 2017 o 2018 su número aumente hasta 9.300 millones. Ericsson calcula que en 2018 el 85 por ciento de la población mundial tendrá acceso a la banda ancha en telefonía portátil mediante redes de 3G y que el 50 por ciento tendrá 4G. En ese marco, la ubicuidad casi total de las redes de telefonía portátil ha creado un nuevo paradigma para el desarrollo sostenible, con lo que los avances tecnológicos están en la vanguardia de la adopción de políticas.

La tecnología está permitiéndonos compartir e intercambiar conocimientos y colaborar de formas totalmente nuevas, creando un cambio dinámico de mentalidad. Está surgiendo una nueva sociedad, la que llamamos “sociedad conectada en redes” y en ella tenemos la obligación de velar por el aprovechamiento de las tecnologías de telefonía portátil y de banda ancha no sólo para la colaboración y la diversión, sino también para el desarrollo sostenible.

La conectividad es un medio fundamental para facilitar el crecimiento económico y una mejor calidad de vida y hay razones empresariales poderosas para invertir en la banda ancha a fin de optimar la prestación de servicios esenciales en la educación, la atención de salud y la seguridad y reformar los paisajes urbanos mediante redes eléctricas inteligentes y un transporte más eficiente.