2

El gobierno como inversionista de capital de riesgo

BERKELEY – La actitud de los estadounidenses hacia el gobierno, en especial el gobierno federal, recuerda una escena clásica de “La vida de Brian” de Monty Python.

“¿Qué nos han dado a cambio?”, despotrica John Cleese, que hace el papel de un revolucionario de Judea. “El acueducto”, concede un conspirador tímidamente. “Y saneamiento”, dice otro, mientras que se escucha a otras personas dando más ejemplos.

“Está bien”, contesta irritado Cleese. “Pero además del saneamiento, las medicinas, la educación, el vino, el orden público, la irrigación, el sistema de agua potable y el servicio público de salud, ¿qué han hecho por nosotros los romanos?”

La escena captura de forma genial el zeitgeist contradictorio y cascarrabias de los Estados Unidos. De una parte, la confianza del público en el gobierno está más baja que nunca. De otro, los estadounidenses están profundamente frustrados por las carencias en los servicios de salud, la educación, la igualdad de oportunidades, la infraestructura y la protección ambiental –bienes y servicios que el gobierno ofrece desde siempre.