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Las reglas del Kremlin

Mucho antes de las elecciones a la Duma de Rusia, celebradas el 7 de diciembre, se podían predecir los resultados: victoria para el partido Edinstvo (Unidad), principal aliado parlamentario del Presidente Vladimir Putin. Lo que no se preveía eran las dimesiones de la victoria de ese "partido del poder" o los resultados, muy pocos brillantes, del Partido Comunista (KPRF).

En 1999, el principal rival de Unidad era el bloque Patria/Toda Rusia (OVR), encabezado por el ex primer ministro Yevgeny Primakov y el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, que en aquel momento eran figuras muy populares, pero después los medios de comunicación controlados por el gobierno lanzaron ataques feroces contra ellos, en particular contra Primakov, pues estaba considerado un serio rival de Putin y un legítimo candidato presidencial.

Desde entonces, la situación ha cambiado notablemente. El OVR se alió con el partido Unidad y después se fusionó con él en lo que pasó a llamarse Rusia Unida, con lo que contribuyó a que llegara a ser el claro favorito de este año. Así, pues, los medios de comunicación controlados por el gobierno pusieron la mira en otro antagonista, el Partido Comunista, que, al parecer, nunca se había esperado un ataque de tal magnitud.

Dicho partido, desorientado y perplejo, se debilitó ante la presión del asalto de dichos medios, sobre todo en los canales de televisión estatales. Los resultados de las elecciones demostraron que la estrategia del gobierno brindó un rendimiento excelente. De hecho, el porcentaje de votos comunista se hundió hasta el 12,7 por ciento, frente al 24 por ciento en 1999.