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Lecciones japonesas para la moneda china

SHANGHAI – La cuestión de cuánto debería apreciarse la moneda de China para reequilibrar su comercio se ha vuelto una cuestión candente a nivel global. Pero las respuestas han sido múltiples, desde algunos que sostienen que el yuan no está en absoluto subvaluado, hasta quienes piensan que debería apreciarse frente al dólar en más del 30%.

Claramente, debe de haber diferencias importantes en los modelos macroeconómicos utilizados para producir este rango tan variado de estimaciones. Pero lo único en lo que todos parecen coincidir es en la presunción teórica y empíricamente injustificada de que en realidad existe un tipo de cambio de equilibrio.

El problema teórico es simple: la balanza comercial de un país depende de muchas más cosas que del valor de su moneda en los mercados de moneda extranjera. También inciden las tasas de interés, el empleo, la demanda agregada y la innovación tecnológica e institucional. Como seńaló la economista Joan Robinson en 1947, cualquier tipo de cambio será el valor de equilibrio para alguna combinación de estas otras variables. El tipo de cambio de equilibrio, al decir de la economista, es una quimera.

Como es lógico, la evidencia empírica de que los desequilibrios comerciales se pueden resolver solamente a través de modificaciones en los tipos de cambio es poco convincente. En el caso de China, el antecedente más útil probablemente sea el de Japón en el período comprendido entre el fin del régimen de tipo de cambio fijo de Bretton Woods en agosto de 1971 y el colapso de su “economía de burbuja” en 1990. Durante ese período, el valor del yen fue más del doble frente al dólar, aumentando su tipo fijo original de 360 a 144 a fines de 1989. Sin embargo, a pesar de que las exportaciones de Japón se volvieron mucho más costosas en términos de dólares y sus importaciones, mucho más baratas en yenes, su excedente comercial se incrementó de 6.000 millones de dólares en 1971 a 80.000 millones de dólares en 1989.