4

Primavera Árabe: el ganador menos pensado

PARÍS – La guerra de Irak (que en 2003 produjo la caída del régimen de Saddam Hussein) tuvo un claro ganador: Irán. La intervención militar dirigida por Estados Unidos provocó el debilitamiento de los regímenes sunnitas de Oriente Próximo (aliados tradicionales de Estados Unidos) y el fortalecimiento del principal enemigo de los estadounidenses en la región: la República Islámica.

Diez años después, es posible que estemos siendo testigos de otro resultado irónico en la región: al menos por ahora, el único ganador claro de las revoluciones de la “Primavera Árabe” parece ser Israel.

La mayoría de los israelíes cuestionarían decididamente esta interpretación, ya que el entorno regional en el que se encuentran se ha vuelto mucho más inestable e impredecible. Hace muy pocos días, el sistema misilístico de defensa de Israel (la “Cúpula de Hierro”) interceptó un cohete lanzado desde el Sinaí que iba dirigido al puerto de Eilat.

A diferencia del pasado, hoy ninguna frontera israelí es segura, lo que vale especialmente para la larga frontera con Egipto. Las alianzas implícitas no se pueden dar por ciertas. Todas las hipótesis son posibles. ¿Puede Israel seguir siendo un oasis de estabilidad, seguridad, modernidad y crecimiento económico en un entorno tan volátil?