3

El estado observador de Palestina

NUEVA YORK – Palestina ya no es una "entidad" sino un estado -o, para ser más precisos, un estado observador no miembro de las Naciones Unidas, algo así como la Santa Sede-. La propuesta palestina recibió el respaldo de 138 países miembro (Alemania, Gran Bretaña y otros 39 países se abstuvieron), mientras que sólo siete, entre ellos las islas Marshall, Palau y Panamá, se sumaron a Estados Unidos e Israel y se opusieron, lo que dejó a ambos más aislados que nunca.

El primer ministro Benjamin Netanyahu estaba furioso; tildó al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, de mentiroso y dio permiso para que se construyan 3.000 nuevos hogares judíos en el territorio palestino ocupado. Su ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, ya había amenazado con aplastar al gobierno de la AP en Cisjordania si avanzaba la votación en las Naciones Unidas.

Pero el único culpable de lo que pasó es Israel. Abbas y su primer ministro, Salam Fayyad, se han mostrado más moderados y más abiertos a iniciar negociaciones serias con Israel que cualquier otro líder palestino antes. La policía palestina ha cooperado con los israelíes para frenar la violencia en Cisjordania. Más que la confrontación violenta, la principal preocupación de la AP es mejorar la economía.

Sin embargo, al seguir construyendo asentamientos en territorio palestino, el gobierno israelí ha minado la autoridad de Abbas y de su gobierno de Fatah casi al punto de la impotencia. Más y más palestinos, hartos de la inutilidad de lo que se sigue llamando "proceso de paz", creen que el feroz rival de Fatah, Hamas, el movimiento islamista que gobierna Gaza, tiene maneras más efectivas de salir del punto muerto actual. El fracaso de los métodos pacíficos de Abbas hizo que la alternativa de la violencia parezca cada vez más atractiva.