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La debacle de Israel en altamar

HAIFA – Israel se equivocó de cabo a rabo al lanzar un ataque de comandos navales contra una flotilla que transportaba activistas pro-palestinos que intentaban quebrar el sitio egipcio-israelí de Gaza. Ese sitio prolongado, instalado después de que Hamas empezó a ejercer un control exclusivo del gobierno en Gaza –rompiendo relaciones con la Autoridad Nacional Palestina en el proceso- es una catástrofe humanitaria y un grave error moral.

No puede haber ninguna excusa, ningún “pero no fue nuestra intención”. El gobierno israelí del primer ministro Benjamin Netanyahu debe pedirles disculpas a las víctimas, investigar qué sucedió en las cubiertas manchadas de sangre de los barcos de la flotilla y entablar conversaciones de paz honestas con los líderes palestinos anuentes, como Abu Mazen, presidente de la Autoridad Nacional Palestina.

El hecho de que Hamas se niegue a hacer las paces no tiene nada que ver con la reciente farsa en el mar rumbo a Gaza. El hecho de que militantes de Gaza hayan disparado misiles contra civiles israelíes, y sigan haciéndolo, es irrelevante. El hecho de que la flotilla no llevara solamente “activistas de paz” sino también a mucha gente que desea ver a Israel destruido y a los israelíes muertos, no es razón para echarles soldados encima.

Hasta el hecho de que algunos de los “trabajadores de ayuda humanitaria” les hicieran frente a los soldados con una colección no pacífica de cuchillos y garrotes no justifica los disparos mortales. Los intrusos en la escena, los piratas fieles, eran infelizmente los comandos israelíes uniformados que actuaban en mi nombre.