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El islam y Occidente y el islam en Occidente

YIDA – Las revoluciones en Túnez y Egipto ofrecen ejemplos de transiciones en el poder en gran medida pacíficas después de decenios de inquebrantable gobierno autoritario. Sin embargo, el cambio en esos y otros países tomó por sorpresa al mundo.

La expresión “primavera árabe” lleva ya meses apareciendo con insistencia en el debate político y en los medios de comunicación occidentales. Muchos musulmanes que viven en Occidente están contemplando también atentamente los acontecimientos en esa región con la esperanza de que sus correligionarios disfruten pronto de mayores derechos, libertades y protecciones conforme al Estado de derecho, como han hecho ellos mismos durante muchos decenios.

Pero no está garantizado que semejantes transiciones vayan a tener resultados pacíficos. De hecho, la situación actual en Libia, Baréin y Yemen es extraordinariamente preocupante y la búsqueda de soluciones políticas viables en esos países va a ser muy ardua no sólo para el mundo musulmán, sino también para Occidente y para toda la comunidad internacional.

Sin embargo, sería un error caracterizar las relaciones entre el mundo islámico y Occidente sólo a la luz de los actuales movimientos de masas árabes. Hay otro aspecto de la relación: el islam en Occidente, es decir, los asuntos relativos a los musulmanes que viven en sociedades occidentales, en particular en Europa.