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¿Se están contagiando los Estados Unidos del “mal británico”?

BERKELEY – En los Estados Unidos se respira un aire de decadencia. La extralimitación imperial, la polarización política y una costosa crisis financiera están pesando sobre la economía. Algunos expertos ahora les preocupa que ese país contraiga el “mal británico”.

Condenados a un lento crecimiento, los Estados Unidos de hoy, al igual que el Reino Unido que surgió agotado de la Segunda Guerra Mundial, estarán obligados a reducir sus compromisos internacionales. Esto creará un espacio para potencias en ascenso como China, pero también expondrá al mundo a un periodo de fuerte incertidumbre geopolítica.

Al pensar en estas perspectivas, es importante entender la naturaleza del mal británico. No era solamente que los Estados Unidos y Alemania crecieron más rápidamente que el Reino Unido después de 1870. Después de todo, es totalmente normal en los países en desarrollo tardío crecer velozmente como se observa con China actualmente. El problema fue que el Reino Unido no pudo a finales del siglo XIX hacer que su economía pasara al siguiente nivel.

El Reino Unido se tardó en pasar de las viejas industrias de la primera Revolución Industrial a los sectores modernos como la ingeniería eléctrica, lo cual impidió la adopción de métodos de producción masiva. Tampoco logró adoptar la maquinaria de precisión que dependía de la electricidad, lo cual se convirtió en un obstáculo para producir componentes mecanizados para ensamblar máquinas de escribir, cajas registradoras y vehículos de motor. Lo mismo se puede decir sobre otras nuevas industrias como la de productos químicos sintéticos, colorantes y telefonía, en ninguna pudo apoyarse.