La oscura política presidencial de Irán

WASHINGTON, DC – La decisión del ex presidente iraní Mohammad Khatami de no volver a buscar la presidencia ha revelado lo intrincada que es hoy la política presidencial iraní. Al intentar sortear este embrollo, lo más importante a tener en cuenta no es tanto quién será elegido, sino qué es lo que revelará la elección sobre las intenciones del Líder Supremo del país, el ayatollah Ali Khamanei.

Desafortunadamente, el resultado más factible será una continua transformación de la República Islámica, de un gobierno civil en un estado militar en el que el ejército juega un papel importante a la hora de determinar cuestiones políticas y económicas.

Quién ganará la elección, en realidad, es impredecible, pero no porque Irán sea democrático. El ayatollah Khamenei, que también es comandante en jefe de las fuerzas armadas, supervisa los organismos que controlan la elección: el Consejo Guardián y el Ministerio del Interior, que supervisan el proceso electoral, y la milicia Basij y la Guardia Revolucionaria (IRGC, tal su sigla en inglés), que extraoficialmente controlan las urnas y el proceso de recuento de votos.

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