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La urgencia de acordar con Irán

PARÍS – Las negociaciones internacionales sobre el programa nuclear iraní, con diversas formas, ya llevan más de una década, así que a nadie extraña que el plazo para la firma de un acuerdo final se haya vuelto a extender. Irán y sus interlocutores (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, más Alemania: el P5+1) ahora tienen hasta fin de junio para alcanzar un acuerdo.

La prórroga es un hecho desalentador, y puede parecer señal de que el proceso está condenado al fracaso. Sin embargo, hay motivos de esperanza. En esta última ronda de negociaciones, los dos actores clave, Irán y Estados Unidos, se han mostrado dispuestos (incluso apremiados) a llevar las conversaciones a un final satisfactorio.

Un acuerdo beneficiaría tanto al presidente iraní, Hasán Rohaní, como al estadounidense, Barack Obama. Las sanciones impuestas a Irán comienzan a afectar seriamente su economía, y la resolución de la disputa es un prerrequisito de cualquier intento de cooperación entre ambos países para un acuerdo de paz en Siria o para encarar la amenaza del Estado Islámico.

Irán está saliendo de una interna política de tres años, que enfrentó al ejército y a los mulás conservadores, convencidos de que Irán debe producir la bomba atómica, contra el grueso de la comunidad empresarial y los mulás reformistas, liderados por Rohaní y el ex presidente Mohamed Jatamí, que piensan lo contrario. El resultado era incierto, hasta que el Líder Supremo, ayatolá Alí Jamenei, reiteró una fatwa prohibitoria de las armas nucleares.