La inspección de Iraq

Los inspectores de armas de la ONU ya están trabajando en Irak, tratando de determinar cuántas armas de destrucción masiva se han producido en los últimos cuatro años. Si el historial de las inspecciones anteriores se mantiene, Irak no saldrá bien librado, y los inspectores tendrán que abrirse paso a través de un laberinto de engaños y distorsiones.

En 1991, un equipo de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) visitó Tarmiya para investigar rumores de que el sitio formaba parte del programa de armas nucleares de Irak. De acuerdo con el Dr. Abdul-Qadir Ahmed, el funcionario iraquí que los atendió ese día, los enormes imanes unidos a rollos gigantescos de alambre de cobre simplemente formaban parte del equipo de mantenimiento para las plantas generadoras del país. ¿De qué otra manera podía Irak haber puesto en funcionamiento de nuevo sus plantas después de la Guera del Golfo? Los inspectores observaron la enorme máquina y concluyeron que en realidad los rumores carecían de fundamento.

Sin embargo, al mismo tiempo, un desertor les estaba contando una historia totalmente distinta a los servicios de inteligencia de EU. Después de que se le negara el permiso para abandonar el programa clandestino de armas nucleares, el Dr. Ibrahim Bawi había viajado hacia el norte con su familia en un auto del gobierno. Fue a dar a la base de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Incirlik, en el sur de Turquía. De ahí fue llevado a los EU para ser interrogado.

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