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La India disiente de la Obamanía

NUEVA DELHI – La India es uno de los pocos países, la mayoría concentrados en Asia y África, en los que el sentimiento a favor de los Estados Unidos aumentó, en realidad, durante el gobierno de George W. Bush. Aun así, hubo más indios a favor de la elección de Barack Obama que de la de John McCain. ¿Cómo se puede explicar esa aparente contradicción?

En el fondo del éxito del gobierno de Bush en la India estaba la creencia de que este país era una nación cuyo ascenso era beneficioso para los intereses de los Estados Unidos, lo que movió a Bush a procurar ajustar el orden internacional en provecho de la India, muy en particular negociando una exención del Tratado de No Proliferación Nuclear para la India. El resultado claro fue una relación indoamericana más estrecha y una opinión positiva sobre Bush que prevaleció sobre acciones impopulares, como, por ejemplo, la invasión del Iraq.

La elección de Obama –el éxito de un miembro de una minoría no blanca en la democracia más antigua del mundo– ha cautivado la imaginación de muchos indios. Lo jalean los medios de comunicación y las clases intelectuales. Entre los partidarios más fervientes de Obama en los EE.UU. ha figurado la comunidad indoamericana, compuesta por casi tres millones de personas. Según dijo un asesor de Obama, “no se puede dar un paso en el bando de Obama sin pisar un pie a un indoamericano”.

Antes de las elecciones, muchos indios no podían creer que un afroamericano fuera a ser elegido jamás para residir en la Casa Blanca. Su elección ha aumentado –como era inevitable– el prestigio de los EE.UU. como tierra de auténticas oportunidades, una nación cuyos credenciales multiculturales son tan grandes –si no más– como los de la poliglota y poliétnica India.