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Descifrar a Israel de izquierda a derecha

NUEVA YORK – El actual gobierno de Israel y sus partidarios en Occidente se apresuran a denunciar a las críticas vertidas contra las políticas israelíes, catalogándolas como antisemitismo. Esta calificación puede ser inexacta e interesada, pero no es siempre incorrecta.

Los defensores de Israel tienen razón al señalar que la opinión pública en Europa, y en mucha menor medida, en los Estados Unidos, tiende a ser mucho más crítica de las atrocidades israelíes en Gaza que de la violencia aún más sangrienta cometida por musulmanes contra musulmanes en otras partes del Medio Oriente.

Esto puede explicarse por el hecho de que Israel es apoyado por los gobiernos occidentales y generosamente subvencionado por los contribuyentes estadounidenses. No hay mucho que la indignación pública pueda hacer sobre el comportamiento de los mulás iraníes o matones sirios. Pero Israel es “uno de nuestro grupo”.

Realmente, se imprime excesivo fervor cuando se denuncia a Israel, y las comparaciones baratas entre la violencia israelí y el asesinato en masa nazi dejan al descubierto un impulso dudoso por deshacerse de la carga de la culpa. Después de décadas de sentirse obligados a inclinar la cabeza colectiva de Europa por lo que se hizo a los judíos, las personas finalmente pueden decir, con una pizca de alegría, que los judíos también pueden ser asesinos. Pero, si bien esta aseveración es inapropiada, no es necesariamente antisemita.