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Las víctimas del terrorismo convertidas en criminales

¿Por qué tienen problemas los Estados Unidos? El del 11 de septiembre fue un acontecimiento traumático que horrorizó a la nación, pero, si el Presidente Bush no hubiera reaccionado como lo hizo, no habría habido un cambio que empeorara el rumbo de la Historia. Declarar la guerra al terrorismo era comprensible, tal vez apropiado incluso, como figura retórica. El problema es que el Presidente Bush lo decía literalmente.

Creo que existe una relación directa entre eso y los malos tratos infligidos a detenidos por los soldados de los EE.UU. en la cárcel de Abu Ghraib. Lo que ocurrió en Abu Ghraib no fue obra de unas pocas manzanas podridas, sino una tónica tolerada e incluso fomentada por las autoridades americanas. Por ejemplo, el auditor de guerra observa habitualmente los interrogatorios militares detrás de un cristal que por un lado es espejo y por el otro ventana; en el Afganistán y el Iraq se dejó de utilizar ese procedimiento. La Cruz Roja Internacional y otros empezaron a formular quejas al respecto ya en diciembre de 2002.

Resulta fácil ver cómo el terrorismo puede propiciar la tortura. El verano pasado, hice una encuesta oficiosa en una reunión de inversores de Wall Street para ver si aprobarían el uso de la tortura con vistas a prevenir un ataque terrorista. La opinión general era la de que esperaban que alguien lo hiciese sin que ellos se enteraran.

Lamentablemente, ahora los americanos son víctimas que se han vuelto criminales. De hecho, desde septiembre de 2001 la guerra al terror ha causado más víctimas inocentes que aquellos ataques terroristas. En casa no se reconoce ese dato, porque las víctimas de la guerra al terror no son americanas, pero el resto del mundo no hace la misma distinción y la opinión mundial se ha vuelto contra los Estados Unidos.