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Los fantasmas de la historia en Irán

Utilizar analogías históricas para interpretar el presente es tentador y a la vez peligroso, ya que la historia, en realidad, nunca se repite. Sin embargo, para entender la dificultad que implica responder a los problemas que hoy plantean la ambición nuclear y la obsesión anti-Israel de Irán, tal vez sería útil analizar las tres analogías que más comúnmente se utilizan.

Algunos comparan al régimen iraní con la Alemania nazi. Otros creen que la única analogía útil son los antiguos juegos de equilibrio de poder de Europa. Y otros combinan ambas cosas y señalan el "equilibrio del terror" durante la Guerra Fría. En otras palabras, ¿Irán debe ser tratado como la Alemania de Hitler en 1938, Prusia en 1756 o la Unión Soviética de Stalin?

Cada analogía contiene un elemento de verdad, pero ninguna, por supuesto, corresponde a las realidades de los desafíos que representa Irán. Sobre todo, cada analogía, si se la toma en serio, debería conducir a un curso específico de acción, y éste dista de ser el caso hoy en día.

Empecemos con la analogía entre el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad y Hitler. Ahmadinejad persigue un objetivo dual con su obsesión antisionista: deslegitimar a Israel y relegitimar la postura de Irán de hablar por los musulmanes sin respetar la autoridad de sus gobiernos más cautelosos. Muy probablemente esté convencido de lo que dice sobre los judíos e Israel, ¿pero es un Hitler moderno? ¿Y el Irán de hoy es el equivalente de la Alemania de los años 30?