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En Europa, las altas cercas hacen malos vecinos

El poeta Robert Frost escribió que "buenas cercas hacen buenos vecinos". Lamentablemente, la Unión Europea parece estar tomando la fantasía poética de Frost como una receta política seria.

Porque, ¿de qué modo se está preparando para dar la bienvenida a los ciudadanos que se convertirán en miembros en mayo? Simple: cerrando las puertas en sus narices, y después creando muros de reglamentos con el objetivo central de mantenerlos alejados de la puerta.

De hecho, la Unión está actuando aún peor. Puesto que a nivel de la UE no existe consenso acerca de un conjunto de reglas comunes que se puedan aplicar a los nuevos ciudadanos de la Unión, cada país miembro está fijando sus propias reglas sin ninguna coordinación.

Algunas de estas nuevas reglas son draconianas. Austria y Alemania (con mucho los dos mayores destinos de inmigrantes desde Europa del este, recibiendo cuatro de cada cinco) anunciaron el año pasado que restringirán la migración desde los nuevos estados miembros durante todo el periodo de transición de siete años. Francia y Bélgica restringirán la inmigración de los nuevos ciudadanos de la UE durante al menos los primeros dos años del periodo de transición.