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Helicópteros amarrados

PARÍS – Frente a la desaceleración económica mundial, varios observadores – entre ellos el ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos Ben Bernanke y el economista de Berkeley Brad DeLong – han argumentado que la expansión fiscal financiada monetariamente no debería excluirse de la caja de herramientas de políticas. Sin embargo, la puesta en tapete de discusión de dichos “lanzamientos de dinero recién impreso desde helicópteros” hizo que surgiera un fuerte contraataque, incluyéndose entre quienes emitieron su opinión al respecto a Michael Heise, economista en jefe de Allianz, y a Koichi Hamada, asesor económico en jefe del primer ministro Shinzo Abe y uno de los arquitectos del programa de recuperación económica del Japón denominado “Abe-economía”.

No estoy de acuerdo con Heise y Hamada, pero ellos se enfocan correctamente en el tema central – el riesgo que se corre al permitir cualquier nivel de financiación monetaria, ya que ello invitará a un uso excesivo de dicha financiación. La interrogante crucial es si podemos concebir normas y responsabilidades como protección frente a ese peligro. Creo que sí podemos y debemos, y que en algunos países la alternativa no será la ausencia de financiación monetaria, sino será la presencia de financiación monetaria implementada sin disciplina.

Tal como argumenté en un reciente trabajo académico que preparé para el Fondo Monetario Internacional, el caso técnico a favor de la financiación monetaria es indiscutible. Es la única política que siempre va a estimular la demanda nominal, incluso cuando otras políticas – como ser déficits fiscales financiados con deuda o tasas de interés negativas – son ineficaces. Y, su impacto sobre la demanda nominal puede, según indica la teoría, ser calibrado: Una pequeña cantidad producirá un estímulo potencialmente útil ya sea para la producción o para el nivel de precios, mientras que una cantidad muy grande producirá una inflación excesiva.

Esto no se dice con el propósito de negar complejidades importantes en la aplicación de lanzamientos desde helicópteros. Si la creación de dinero financia recortes de impuestos en lugar de financiar incrementos del gasto público, el impacto dependerá de la cantidad de dinero que los consumidores decidan gastar en contraposición a ahorrar – un equilibrio que pudiese ser inestable en el transcurso del tiempo. Y, debido a que la creación de dinero por parte de los bancos centrales aumenta las reservas de los bancos comerciales, existe el riesgo de que los préstamos se incrementen poco al principio, pero luego lo hagan rápidamente. Sin embargo, estas complejidades simplemente abogan a favor de un enfoque cauteloso con respecto a la escala de la financiación monetaria y al uso cuidadoso de herramientas – como por ejemplo, la aplicación de exigencias de reservas obligatorias de liquidez – para limitar los efectos colaterales posteriores.