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Cosecha de hambre

Nueva York – La falta de alimentos raras veces es la causa por la que hay personas que pasan hambre. Incluso ahora, gracias a que este año ha habido una cosecha excepcional, hay alimentos suficientes en el mundo, pero hay más personas que no pueden pagar los alimentos que necesitan. El de abordar esta crisis en aumento es el fin de la Conferencia Mundial sobre la Seguridad Alimentaria, que se celebrará en Roma del 3 al 5 de junio.

Incluso antes de las bruscas subidas de los precios de los alimentos, mil millones de personas, aproximadamente, padecían hambre crónica, mientras que dos mil millones padecían malnutrición, con lo que el total de personas que padecían inseguridad alimentaria ascendía a unos tres mil millones, es decir, casi la mitad de la población del mundo. Unos 18.000 niños morían diariamente como consecuencia directa o indirecta de la malnutrición. Evidentemente, es probable que los recientes aumentos de los precios de los alimentos aumenten aún más el número de personas vulnerables al hambre transitoria.

Ahora existe una necesidad urgente de financiar los programas vigentes de ayuda alimentaria para abordar unas mayores demandas de alimentos, evitar mayores disturbios sociales y velar por que los agricultores consigan los insumos, más caros, que necesitan para la próxima temporada de siembra, pero, al reaccionar ante la actual emergencia en materia humanitaria provocada por unos mayores precios de los alimentos, no debemos perder de vista los problemas a largo plazo que han socavado la seguridad alimentaria en los últimos decenios. Está claro que se necesita urgentemente un “nuevo trato” en pro de la seguridad alimentaria.

Los importantes aumentos en la producción de alimentos relacionados con la “revolución verde” en el decenio de 1960 –con considerable apoyo gubernamental e internacional sin ánimo de lucro– dieron paso a nuevas prioridades políticas en el de 1980. Mientras que se redujo el aumento de la oferta de alimentos, la demanda siguió aumentando y no sólo por el aumento de la población. Con rentas mayores, el aumento del consumo de carne requiere más cereales para pienso animal.