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El arsenal financiero de Occidente

PRINCETON – La revolución en Ucrania y la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia han generado una crisis grave de seguridad en Europa. Sin embargo, como los dirigentes occidentales están probando un nuevo tipo de guerra financiera, la situación podría llegar a ser todavía más peligrosa.

Una Ucrania estable, próspera y democrática podría ser una molestia  –y reprimenda– constantes para la Rusia autocrática y económicamente esclerótica del presidente, Vladimir Putin. Para evitar que esto suceda, Putin está tratando de desestabilizar Ucrania mediante la anexión de Crimea y fomentando conflictos étnicos en la parte oriental del país.

Al mismo tiempo, Putin está tratando de aumentar el atractivo de Rusia mediante un incremento al doble de las pensiones de los crimeos, así como mejores salarios para los 200,000 funcionarios civiles de la región, y construyendo una vasta infraestructura al estilo Sochi, incluido un puente de 3 mil millones de dólares a lo largo de Kerch Strait. La sostenibilidad de largo plazo de esta estrategia es dudosa debido a la carga que va a suponer para las finanzas públicas rusas. No obstante, servirá para que Putin logre su objetivo de proyectar la influencia de Rusia.

Por su parte, la Unión Europea y los Estados Unidos no tienen la intención de intervenir militarmente para defender la soberanía e integridad territorial de Ucrania. Sin embargo, las protestas verbales por sí solas harían ver ridículo e inefectivo a Occidente ante la comunidad internacional, lo que en última instancia daría pie a desafíos de seguridad mayores y de un alcance creciente. Así pues, las potencias occidentales no tienen otra opción que: lanzar una guerra financiera contra Rusia.