4

¿Una fijación de Syriza con Alemania?

ATENAS – El pueblo griego ha hablado. En un referéndum que será histórico, ha rechazado decisivamente el acuerdo ofrecido por los acreedores de su país. Sin embargo, en el partido gobernante, Syriza, las cosas no están tan claras.

Desde que llegó al poder en el pasado mes de enero, Syriza se ha esforzado por equilibrar la necesidad de lograr un acuerdo sobre la deuda de Grecia con su promesa, hecha en la campaña electoral, de no firmar acuerdo alguno que hundiera el país más profundamente en la recesión. La decisión del Primer Ministro, Alexis Tsipras, de instar al electorado griego a votar “no” en el referéndum sobre la última oferta hecha por los acreedores del país indica que esta última ha cobrado prelación. No es de extrañar que los demás dirigentes de la zona del euro se burlaran de esa iniciativa.

Según el Gobierno de Grecia, el arreglo actual  no sólo ha transformado a Grecia en una colonia endeudada, sino que, además, amenaza la dignidad del pueblo griego. Para Tsipras, la dignidad nacional está por encima de todo, como ejemplificó su visita, pocas horas después de tomar posesión de su cargo de Primer Ministro en enero, a un monumento conmemorativo de la guerra en Kaisariani, en el distrito de Atenas, donde 200 ciudadanos griegos fueron ejecutados en 1944 por las fuerzas nazis ocupantes.

Algunos observadores interpretaron la visita como un intento frívolo de fastidiar a Alemania, que, según Syriza, es la que está detrás de los acuerdos sobre rescates. En realidad, el peregrinaje de Tsipras estaba en consonancia con una larga tradición de resistencia dentro de los movimientos componentes de su partido y que podría complicar todo intento de concertar un acuerdo.