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La actitud “blanda” con el Irán

BRUSELAS – El de 2010 va a ser un año decisivo e incierto para la República Islámica del Irán y para sus relaciones con la Unión Europea. La hostilidad interna al régimen que estalló inmediatamente después de las reñidas elecciones presidenciales del pasado mes de junio no se ha extinguido, sino que se ha vuelto más fuerte y más decidida.

Los disturbios del día de Ashura, en el pasado mes de diciembre, y la violenta represión de las protestas durante la reciente conmemoración del 31º aniversario de la Revolución Islámica han sido de los más encarnizados hasta la fecha. Las duras medidas adoptadas por el régimen antes del aniversario no disuadieron a millares de personas de manifestarse por las calles, pese a la amenaza de rápidas represalias. La probabilidad de que haya más detenciones, juicios y derramamiento de sangre constituye un motivo de preocupación para muchos en la comunidad internacional.

Lo que resulta más siniestro es que, a raíz de los disturbios, el régimen juzgó a 16 miembros de la oposición por participar en las manifestaciones y los fiscales han indicado que algunos serán acusados del delito de mohareb o “hacer la guerra contra Dios”, castigado con la pena capital.

La actitud de mano dura adoptada por el régimen está causando fricciones entre sus leales. Un ex diputado al Parlamento del Irán, Javad Ettaat, sostiene que el “Gobierno está contraviniendo los principios del islam al utilizar un puño de hierro contra los que protestan”. Mohammad Taghi Jalayi, clérigo y discípulo devoto del ayatolá Jomeini, fue detenido el 12 de enero después de que dijera en una mezquita de Teherán que los dirigentes del Irán debían arrepentirse de sus acciones.