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Den un respiro a los niños

En los últimos 20 años, el concepto de moda en la educación preescolar y primaria de muchos países ha sido “la obligación de dar cuenta”. Quienes lo promueven sugieren (creo que con razón) que los escasos dólares de los impuestos se deben gastar en programas que “funcionen”.

No obstante, uno de los efectos menos notorios del movimiento por una mayor rendición de cuentas ha sido que las oportunidades de los niños para tener tiempo libre e interactuar con sus semejantes, especialmente durante los recreos, han sido eliminadas o reducidas en varios sistemas escolares de Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña.

Los políticos y superintendentes escolares ven la “obligación de dar cuenta” como una manera de probar que tienen una postura “dura en materia de educación” y hacen esfuerzos por mejorar el rendimiento académico. De hecho, parece cosa de sentido común que reducir el tiempo de los recreos tendría un efecto positivo en el rendimiento, opinión apoyada por líderes educacionales como Benjamin Canada, ex superintendente de escuelas de Atlanta, Georgia. Sin embargo, no existen evidencias empíricas ni teóricas para sustentar esta afirmación.

Por el contrario, si bien muchos educadores reconocen la importancia central de enseñar habilidades y hacer un uso lo más eficiente posible de las horas de aula, también son partidarios de hacer descansos entre periodos de trabajo intenso, que permitan a los niños relajarse e interactuar con sus compañeros. También esperan que los niños regresen a sus aulas tras estos recreos y vuelvan a trabajar con un interés renovado.