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Los bancos alemanes a la cabeza

CHICAGO – Superar el actual malestar económico de la Unión Europea, como casi todo el mundo acepta, requiere una mayor integración. El primer paso debe ser una unión bancaria supervisada por el Banco Central Europeo. Pero la unión bancaria europea requiere además reglas uniformes para liquidar las instituciones financieras insolventes –y este se ha convertido en un punto controvertido.

Alemania se opone al nuevo mecanismo de resolución bancaria propuesto por la Comisión Europea y genera apoyo político y moral local al presentar su postura como un esfuerzo por proteger a los contribuyentes alemanes: ¿por qué han de pagar las hormigas alemanas por los saltamontes del sur de Europa? De hecho, la posición alemana es una treta para ocultar su comportamiento anticompetitivo, mediante el cual el gobierno subsidia a los bancos y las industrias alemanas a expensas de todos los demás –incluidos los contribuyentes alemanes.

El mercado común europeo ha sido el mayor éxito de la política europea posterior a la Segunda Guerra Mundial: impulsó el crecimiento económico y fomentó el intercambio cultural. Pero un mercado común requiere competencia en igualdad de condiciones y la Comisión Europea ha trabajado duramente para lograrlo en muchos sectores a lo largo de los años.

Hasta ahora, la principal excepción era la banca. La unión bancaria emergente no solo es el primer paso hacia una unión fiscal europea; también es el último paso para completar el mercado común europeo. Sin un mecanismo común de resolución que brinde igualdad de condiciones, el mercado común no estará completo.