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Los siete irrelevantes

BERLÍN – La cumbre del G-7 más reciente se desarrollado teniendo como marco el panorama alpino de Garmisch-Partenkirchen en Alemania. El G-8 ya no existe debido a la suspensión de Rusia. El foro está compuesto nuevamente  de las potencias occidentales tradicionales. En tiempos de auge de potencias económicas principales, grandes y densamente pobladas, como Brasil, China, la India e Indonesia, que desafían el dominio occidental, muchos creen que el sistema internacional existente necesita un replantearse.

De hecho, es probable el surgimiento de un nuevo orden mundial –y muy pronto. Y estará definido por dos fenómenos clave: la globalización y la digitalización.

La globalización está permitiendo a economías que no están plenamente industrializadas aprovechar los beneficios de la industrialización e integrarse a los mercados globales –tendencia que ha redefinido la división internacional del trabajo y transformado las cadenas de valor. La revolución en las tecnologías de las comunicaciones digitales ha sentado las bases de este cambio.

Claro, el impacto de la digitalización va más allá que la economía. Ha eliminado muchas barreras culturales y ofrecido a ciudadanos de regiones remotas acceso a la información e ideas de todo el mundo. A medida que el desarrollo económico impulsado por la globalización aumenta los ingresos, esta participación cultural conducirá sin duda a una mayor participación política, en especial entre la creciente y exigente clase media. Sin embargo, esta tendencia ya plantea dificultades a los gobiernos en sus tareas de control y seguimiento nacional.