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De la hiel a la miel en la periferia de la UE

BRUSSELS – El primer acto del drama de deuda de la eurozona tuvo como tema la interrogante sobre si cualquier país miembro de la Unión Europea podría alguna vez llegar a ser insolvente. Terminó cuando la máxima autoridad de la UE, el Consejo Europeo, reconoció oficialmente a finales de julio que Grecia sí necesita una reducción en sus obligaciones de deuda.

Pero ese reconocimiento de la realidad no pone fin al drama. El segundo acto tendrá como tema la restauración de las perspectivas de crecimiento de la periferia de la UE, lo que planteará un desafío aún más difícil.

El problema clave es simple: hasta el año 2008, estos países disfrutaron de un largo auge fundamentado en el crédito barato y abundante, lo que les permitió financiar grandes déficits de cuenta corriente. Pero, cualquier auge de importaciones crea una impresión engañosa de la capacidad productiva de la economía local.

Imagine un país que aumenta sus importaciones de, por ejemplo, automóviles y otros bienes de consumo en un 10% de su PIB inicial. Estos productos se venden a los consumidores locales a través de concesionarios de automóviles y de una cadena completa de comerciantes y minoristas. Todos estos intermediarios tienen costos que tienen que ser pagados por el consumidor local, lo que favorece las estadísticas del PIB nacional, ya que, técnicamente hablando, todos estos costos constituyen el valor agregado en servicios de intermediación. Un auge de las importaciones, por tanto, también conduce a un crecimiento más alto del PIB medido.