5

Un planteamiento de la política fiscal basado en el método de los balances generales

WASHINGTON, DC – Todo el mundo habla de deuda y se citan cifras nominales enormes que afectan en gran medida a los debates sobre las políticas públicas en todo el mundo, pero toda la deuda no se crea igual.

Para empezar, por lo que a la deuda pública se refiere, hay una gran diferencia entre las cifras brutas y las netas. Mientras que la deuda pública bruta del Japón, por ejemplo, asciende nada menos que a un 246 por ciento del PIB, la cifra neta, que tiene en cuenta las deudas intraestatales, es un 127 por ciento del PIB.

Además, lo que de verdad debe importar respecto de la carga de deuda pública de un país es el previsto costo anual de los intereses. Como ha señalado recientemente Daniel Gros, la deuda que se puede refinanciar indefinidamente con un tipo de cero interés en modo alguno es una deuda. Se trata de un ejemplo extremo, pero cuanto más cerca de cero esté un tipo de interés fijo y cuanto más largo llegue a ser el vencimiento, menor será la carga del volumen de deuda.

Aunque la deuda pública de Grecia asciende al 175 por ciento, aproximadamente, del PIB, gracias a los tipos de interés bajos, que son fijos en una gran proporción de ella, y los vencimientos largos, puede ser más viable de lo que parece. La relación del servicio de la deuda pública griega con el PIB es similar a la de Portugal o incluso a la de Italia. De hecho, ésa es la razón por la que el último acuerdo con Grecia, que entraña incluso más fondos para el rescate, podría dar resultado, siempre y cuando se conceda a este país la reconfiguración de la deuda que necesita para corregir el descenso del PIB y, además, reduzca sus superávits primarios y aplique reformas que fortalezcan el balance general.