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Primero lo Primero: ¿Estadounidenses o Ética?

Al explicar por qué abandonaba el acuerdo de Kioto sobre calentamiento global, el presidente Bush dijo: "No vamos a hacer nada que afecte a nuestra economía, porque primero lo primero está la gente que vive en Estados Unidos". Esa declaración no debería sorprender a nadie que se haya mantenido al tanto del desarrollo de las elecciones estadounidenses. En el segundo debate presidencial, le preguntaron a George W. Bush cómo usaría el poder e influencia globales de Estados Unidos. Él dijo que la usaría para beneficiar a todos los estadounidenses.

Estas declaraciones no sorprenderían a nadie que haya estudiado los discursos del padre del presidente. El primer presidente Bush dijo algo muy similar hace casi una década, durante la "Cumbre de Río" de 1992. Cuando los representantes de las naciones en desarrollo le pidieron a Bush padre que incluyera el sobreconsumo de recursos de los países desarrollados, sobre todo Estados Unidos (EU), en la agenda de discusiones, él dijo que "el estilo americano no está en las negociaciones", pase lo que pase, o así le parecio a su audiencia, con los costos que otros tengan que pagar.

Pero no sólo las administraciones de los Bush ponen los intereses de los estadounidenses primero. En los Balcanes, el gobierno de Clinton-Gore dejó en claro que no estaba preparado para arriesgar la vida de un solo estadounidense para reducir el riesgo de tener bajas civiles. Sobre esto, Timothy Garton Ash escribió: "Es un pervertido código moral el que permitirá que un millón de civiles inocentes de otra raza se vuelvan indigentes porque no estás preparado para arriesgar la vida de uno solo de tus soldados profesionales". Esta estrategia fue un éxito total cuando en Kosovo se restringió la intervención al bombardeo aéreo: las fuerzas de la OTAN no sufrieron una sola baja, pero se mató a aproximadamente 300 civiles kosovares, 209 serbios y 3 chinos.

Esta visión de los deberes de un líder nacional, expuesta sin tacto y honestamente, nos obliga a considerar una cuestión ética fundamental. ¿Hasta qué punto deben los líderes políticos ver su papel de forma limitada, en cuanto a promover los intereses de sus ciudadanos, y hasta qué punto deben preocuparse por el bienestar de la gente en todas partes?