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La araña de las finanzas

LONDRES – El sistema mundial de reglamentación financiera es extraordinariamente complejo. En parte por esa razón, no se lo entiende bien. Para explicarlo a mis estudiantes en Sciences Po de París, he ideado algo así como un diagrama eléctrico que muestra las conexiones entre los diferentes organismos encargados de los diferentes componentes de la supervisión. Hace que una placa de circuito parezca algo sencillo.

Muchas personas dan alguna señal de reconocimiento ante la mención del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, que establece el nivel de las reservas de capital. También pueden haber oído hablar de Banco de Pagos Internacionales, el banco central de los bancos centrales, en el que tiene su sede el Comité de Basilea, y hay quienes reconocen el nombre de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO), que establece las normas para los órganos reguladores de los mercados de valores, pero, cuando pasamos a la Asociación Internacional de Supervisores de Seguros, se fruncen los ceños.

Hay muchas otras agrupaciones. La Junta de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB) hace más o menos lo que sería de esperar, aunque los americanos, si bien son miembros de ella, en realidad no usan sus normas, ahora llamadas confusamente Normas Internacionales de Información Financiera, pero la IASB ha engendrado otros comités para supervisar las auditorìas. Existe incluso un organismo internacional –que recuerda a El juego de abaloriosde Herman Hesse– que audita los organismos que auditan a los auditores.

El Grupo de Acción Financiera parece algo dinámico, como un equipo de reacción rápida que se podría enviar a un país turbulento. En realidad, es la sección de la OCDE que supervisa la aplicación de las normas contra el blanqueo de dinero. El de por qué forma parte de la OCDE cuando su cometido es mundial es un misterio que pocos  pueden explicar.