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Los presupuestos de la zona del euro bajo los focos

DUBLÍN – Los mercados de bonos son famosos por su carácter caprichoso, al ir impulsados con frecuencia por el sentimiento más que por los análisis macroeconómicos rigurosos y, como demostró la crisis financiera de 2008, distan de ser infalibles. También pueden ser particularmente poco fiables al evaluar las perspectivas a largo plazo de la economía.

Aunque los tipos de interés en toda la Unión Europea están más bajos que nunca, las deudas estatales en la zona del euro podrían sufrir presiones severas, si los mercados de bonos reevaluaran el riesgo de los prestatarios soberanos. Se trata de una consideración que debe contar poderosamente para los Gobiernos endeudados al presentar para su estudio sus presupuestos a la Comisión Europea.

No son sólo los operadores de bonos los que pueden verse barridos por la euforia irracional (o por su contrario). Los veredictos de las agencias de calificación sobre la calidad de los activos también pueden ser erróneos. Con demasiada frecuencia, los calificadores parecen contentarse con seguir –en lugar de encabezar– el sentimiento. Como el proverbial conductor de autobús con la vista fija en lo que está ocurriendo en su espejo retrovisor y no en mirar lo que tiene delante, demasiados analistas de bonos se centran en los datos económicos históricos como factor determinante principal de sus resultados futuros.

Sobre ese telón de fondo, tendrán que evaluarse los planes presupuestarios presentados el 15 de octubre por los gobiernos de la zona del euro. Ese requisito del Pacto de estabilidad y crecimiento de la zona del euro, especificado en el artículo 126 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, se aplica a los Estados miembros que no cumplan con sus compromisos de reducir sus déficits presupuestarios por debajo del tres por ciento del PIB.