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Evo Morales y la paradoja populista

LA PAZ – Evo Morales logró modificar la constitución de Bolivia y ser reelecto cono Presidente. Y, respaldado por su mayoría parlamentaria, últimamente ha podido nombrar puestos del poder judicial, convirtiéndose en el presidente con mayor poder de la historia contemporánea boliviana.

Según sus oponentes, Morales está reproduciendo la tradición del caudillismo, concentrando poder en sus manos y convirtiendo las instituciones de gobierno en meras formalidades. No obstante, la inmensa popularidad de la que ha disfrutado en los últimos cinco años sugiere que a la mayoría de los bolivianos no les preocupa demasiado poner en riesgo la democracia de su país.

En gran medida, el éxito de Morales radica en la paradoja del populismo. Aunque dice oponerse al liberalismo económico, es producto de las libertades políticas que éste promueve, y se alimenta de los beneficios que genera la economía de mercado.

Morales nació en un hogar campesino en el altiplano andino, y más tarde se estableció en el Chapare durante el auge de la coca. Su carrera como líder sindical lo alejó de la agricultura, haciéndolo entrar de lleno en la política, en que destacó por su actitud crítica a los Estados Unidos, cuya cruzada antidrogas significaba erradicar un cultivo rentable para los campesinos pobres.