Ben Pruchnie/Getty Image

Una Europa de ciudadanos

MADRID – Los atentados terroristas del día 22 de marzo han agudizado el estado de introspección crítica de la Unión. La reflexión sobre los fracasos y la sucesión de incompetencias de las instituciones contaminan las políticas y actuaciones de las instituciones y los líderes políticos. 

Europa lleva años encadenando interminables episodios de conmoción, desde Grecia hasta el influjo de refugiados. Frente a éstos, los dirigentes europeos han adoptado una mentalidad de respuesta de crisis que antepone la reacción a la acción perpetuando la desestabilización. Y reina la autocomplacencia.

Las crisis se han convertido así en norma para la UE reforzando una idea, muy propia de eurófilos angelistas y eurócratas de marca: que seguiremos saliendo del paso, parcheando y chapuceando. Pero este enfoque es tan desacertado como peligroso.

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