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El atolladero de los créditos de alto riesgo en Europa

BRUSELAS – En 2007-2008 cuando todavía se llamaba crisis “de las hipotecas de alto riesgo” a la crisis financiera, los europeos se sentían superiores a los estadounidenses. Los banqueros europeos ciertamente sabían que no era conveniente dar créditos a las personas sin ingresos, sin empleo y sin activos. Sin embargo, actualmente los europeos no tienen mucho de qué jactarse. Sus líderes parecen no poder controlar la crisis de deuda de la eurozona.

Los bancos de España e Irlanda ven que sus clientes pierden sus empleos e ingresos a medida que la crisis de la construcción golpea las economías nacionales. Además, se puede argumentar que un crédito a los gobiernos de Grecia o Portugal no ofrece mucha más seguridad que los otorgados a las personas sin ingresos, sin empleo y sin activos. En efecto, dar créditos a los gobiernos y bancos de la periferia europea es el equivalente de los préstamos de alto riesgo de los Estados Unidos (que también se concentraron en unos pocos estados soleados).

Dadas las múltiples similitudes entre las características de las dos crisis, los líderes europeos podrían aprender mucho de la experiencia estadounidense.

La primera lección es que, a pesar del volumen general limitado de los créditos de alto riesgo, la crisis se convirtió en la mayor crisis financiera de que se tenga memoria, porque un sistema debilitado no pudo soportar ni siquiera pérdidas limitadas. De forma análoga, la deuda combinada de Grecia, Irlanda y Portugal es relativamente pequeña en relación con la economía de la eurozona, pero el sistema bancario europeo sigue estando tan débil que los problemas de deuda de esos países pueden crear una crisis sistémica.