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¿Una Europa dividida nuevamente?

NUEVA YORK – La llamada crisis del euro generalmente se considera sólo una crisis de la moneda, pero también es una crisis de deuda soberana – y aún más una crisis bancaria. La complejidad de la situación ha creado confusión, y esa confusión tiene consecuencias políticas.

En efecto, Europa se enfrenta no sólo a una crisis económica y financiera sino también, como resultado de ellas, a una crisis política. Los distintos Estados miembros han diseñado políticas muy diferentes, que reflejan sus puntos de vista y no sus intereses nacionales verdaderos – un choque de percepciones que encierra las semillas de un conflicto político grave.

La solución que Europa está a punto de adoptar estará dictada efectivamente por Alemania, cuyo crédito soberano es necesario para cualquier solución. Los esfuerzos de Francia por influir sobre el resultado están limitados en última instancia por su dependencia de una estrecha alianza con Alemania debido a sus calificaciones soberanas AAA.

Alemania culpa de la crisis a los países que han perdido competitividad y que acumulan deuda. En consecuencia, Alemania deposita la carga del ajuste en los países deudores. Pero esto ignora  la gran parte de responsabilidad que tiene Alemania en las crisis bancaria y de la moneda, si no es que en la de la deuda soberana.