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Europa como tarea

Para mí, como Primer Ministro de la República Checa, Europa tiene un significado que va mucho más allá de la geografía. Es sinónimo de un nuevo comienzo, una nueva esperanza y el gobierno de lo mejor que existe en todos nosotros. Es una expresión de prosperidad, progreso y justicia. Quizás estas palabras quizás suenen exageradas en oídos cínicos. Pero expresan claramente los cambios que Europa ha vivido en los últimos cincuenta años, cambios para bien que ahora todos los checos desean asegurar para si mismos, después de que por tanto tiempo se les negaran los frutos de la paz y prosperidad europeas.

A lo largo de su historia, Europa ha visto incontables conflictos violentos, en que han chocado pueblos y estados. A menudo, las tierras checas han sido el sangriento cruce de caminos de estas batallas. Los desastres de las dos guerras mundiales y el medio siglo de Guerra Fría hicieron que Europa abrazara la cooperación e integración para evitar otro conflicto suicida. Aquellos europeos visionarios que pusieron a Europa en el camino de la paz mediante la unificación merecen nuestro más sincero aprecio.

Para decirlo en pocas palabras, la idea de la integración europea transformó nuestro continente. El espacio económico abierto y el principio de solidaridad ayudaron a asegurar que los países menos desarrollados económicamente que se unieron a la Comunidad Económica Europa y, más tarde, a la Unión Europea, progresaran a un ritmo sorprendente, mejorando los niveles de vida de sus pueblos. De hecho, hoy en día las diferencias en los estándares de vida de Europa se están disipando en lugar de profundizarse, como había sido la norma histórica, a medida que en todo el continente mejora la calidad de vida.

Sin embargo, esta Europa próspera y pacífica no es un Edén; algunas veces para sus ciudadanos no es un lugar fácil de habitar, como lo demostraron las tumultuosas guerras de los Balcanes y las penosas transiciones poscomunistas de la década pasada. Pero incluso en tiempos difíciles, todo europeo sabe en su fuero más íntimo que la integración europea ha permitido lograr la paz, con claras perspectivas de ampliar la zona de tranquilidad y estabilidad de Europa.