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Acabemos con la violencia contra las mujeres

ATENAS – En el Día de San Valentín, innumerables parejas celebrarán sus romances a la luz de las velas. Ese mismo día, mil millones de mujeres y hombres se pondrán de pie para encender una luz que ilumine el lado más oscuro de las relaciones de género.

De acuerdo con las Naciones Unidas, en todo el mundo una de cada tres mujeres será violada o golpeada en algún momento de su vida. En algunos países, hasta siete de cada diez mujeres sufrirán violaciones, golpizas, abusos o mutilaciones. Y a menudo se las tratará como a criminales: se las deshonrará, sufrirán maltratos, el exilio o penas de cárcel, o hasta serán ejecutadas, mientras quienes hayan perpetrado los crímenes seguirán en libertad. Millones de mujeres pasan por esto, pero sus historias quedan silenciadas.

En diciembre pasado, la brutal violación en grupo a una mujer de 23 años en India (dos meses después de que en Pakistán los talibanes dispararan a la cabeza de Malala Yousafzai, de apenas 14 años, por promover el derecho a la educación femenina) generó grandes manifestaciones de protesta pública. Este hito debería marcar el inicio de un movimiento global que levante el velo de silencio que envuelve la violencia contra la mujer (que suele comenzar en el hogar) y protege a sus autores.

Los crímenes contra la mujer abundan en todas las sociedades, desde los asesinatos por honor a los matrimonios infantiles, las violaciones por conocidos y la esclavitud sexual. Sin embargo, cuando las afectadas reúnen el valor suficiente para denunciar la situación, con frecuencia los médicos son de poca ayuda, la policía adopta una actitud hostil y el sistema judicial les da la espalda. Por ejemplo, una de cada tres mujeres que forman parte del ejército estadounidense sufre algún tipo de agresión sexual, por lo general de un colega, pero muy pocos agresores llegan a la cárcel. De manera similar, en el Reino Unido cada año ocurren 473.000 agresiones sexuales, de las cuales entre 60.000 y 95.000 se califican como violación. No obstante, en cada uno de los tres últimos años, apenas algo más de 1.000 agresores fueron a la cárcel por este crimen.