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El nuevo orden mundial de los economistas

La mayoría de los economistas académicos se basan en conceptos planteados a principios del siglo XX por el economista inglés, Alfred Marshall, quien decía que "la naturaleza no da saltos". Sin embargo, a nosostros los economistas nos inquieta cada vez más la aparente insuficiencia de las herramientas de Marshall con que nos explicamos el mundo.

El prejuicio central de esas herramientas es que debemos confiar en que el mercado resuelva los problemas que le presentamos y que no debemos esperar que los cambios pequeños (o incluso los grandes) tengan efectos enormes. Un salto tecnológico que eleva los salarios de los trabajadores calificados y profesionales inducirá a otros a capacitarse y profesionalizarse, con lo que se restablecerá el equilibrio de forma que la desigualdad no crezca demasiado.

Igualmente, un país donde la productividad de la mano de obra es baja se hará atractivo para la inversión extranjera directa y el aumento resultante de la relación capital-trabajo elevará la productividad. A donde quiera que miremos utilizando las herramientas de Marshall, veremos que el equilibrio económico mantiene las cosas en su lugar compensando y atenuando los efectos de los shocks y las perturbaciones.

La economía de Marshall ha tenido una vida maravillosa y ha ayudado a los economistas a comprender el mundo. No obstante, hay un sentimiento de que para avanzar y comprender hará falta algo nuevo --una economía de círculos virtuosos, umbrales y efectos mariposa en la que los cambios pequeños tengan efectos muy grandes. Tal vez siempre haya sido así. Para los estándares de hace siglos vivimos en un mundo de riqueza increíble. Dentro de dos generaciones la alfabetización será prácticamente universal.