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Crisis económica e integración regional

PRINCETON – Todo el mundo sabe ya que estamos en la peor crisis económica desde el decenio de 1930. Las reacciones proteccionistas son tristemente familiares: protestas contra los trabajadores extranjeros, peticiones de protección comercial y un nacionalismo financiero que pretende limitar las corrientes de dinero a través de las fronteras nacionales.

Sin embargo, en el decenio de 1930 el nacionalismo no fue el único espectáculo en la ciudad. Muchos empezaron a hablar de integración regional como respuesta a la depresión.

Pero el tipo de integración que se da en tiempos de crisis económica resulta con frecuencia destructivo. Las versiones menos atractivas del regionalismo del decenio de 1930 procedieron de Alemania y del Japón y representaron en la práctica nada menos que una imposición de su poder a vecinos vulnerables, que se vieron sometidos por la fuerza a una dependencia financiera y comercial basada en el Grosswirtschaftsraum de Alemania o en su equivalente japonés, la Gran Esfera de Prosperidad Común del Asia Oriental. A consecuencia de los horrores del decenio de 1930, sigue existiendo un gran recelo de conceptos como “Gran Asia Oriental”.

En la segunda mitad del siglo XX, Europa tuvo la oportunidad de crear una forma mucho más benévola de regionalismo, pero hoy la Unión Europea está paralizada por haber desperdiciado la oportunidad de crear instituciones más fuertes cuando los tiempos eran mejores y los ánimos estaban menos acalorados.