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Prevenir hoy la próxima crisis alimentaria

NUEVA YORK/WASHINGTON, DC – El cóctel tóxico de cambio climático, conflictos y COVID-19 se está haciendo sentir con mayor intensidad sobre los países más pobres y vulnerables del planeta. Como resultado, 235 millones de personas necesitarán protección y asistencia humanitaria en 2021, un aumento del 40% en comparación con el año pasado.

Puede ser difícil imaginarse esas cifras en términos concretos, pero tras las estadísticas hay vidas humanas individuales. Para los más vulnerables, los efectos secundarios de la pandemia –no el coronavirus mismo- causarán los peores daños, y la pandemia de hambre por el COVID-19 amenaza con ser el que se cobre más vidas.

Se estima que la cantidad de personas con hambre crónica se elevó el año pasado en unos 130 millones, a más de 800 millones, cerca de 8 veces la cantidad de casos de COVID-19 a la fecha. Los países afectados por conflictos y el cambio climático son particularmente vulnerables a la inseguridad alimentaria. Los estómagos vacíos pueden afectar a generaciones enteras.

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