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E Pluribus Unum para los supervisores de los bancos de Europa

ESTOCOLMO – La Unión Europea carece de un marco supervisor eficiente para su enorme sector financiero y el desfase entre lo necesario y lo que existe está ampliándose.

En 1999, para preparar el terreno con vistas a la integración financiera europea, se lanzó el Plan de Acción sobre los servicios financieros con el fin de crear un marco regulador para una zona financiera única. La Comisión Europea, con la esperanza de acelerar la labor al respecto, publicó un Libro Blanco sobre la política en materia de servicios financieros para el período 2005-2010.

A medida que las instituciones financieras de toda Europa han empezado a comprender los beneficios de las economías de escala, se han ido logrando claros avances en la integración. Aun así, la industria ha actuado tan rápidamente, que los reguladores y supervisores no han podido seguirla.

Al principio, las operaciones bancarias transfronterizas eran pequeñas, por lo que eran supervisadas principalmente en sus propios países, pero, a lo largo del último decenio,  bancos europeos importantes han adquirido bancos extranjeros mediante fusiones como, por ejemplo, la adquisición del Abbey National del Reino Unido por el Banco Santander de España o Unicredito de Italia por Hypovereinsbank de Austria y ABN-AMOR de Holanda, que han suscitado interrogantes sobre la supervisión cautelar, principalmente la de si existen los recursos suficientes para comprobar si las entidades son financieramente solventes. Nordea, por ejemplo, fue creada mediante la fusión de cuatro importantes bancos nacionales y el 70 por ciento, aproximadamente, de su negocio está fuera de su sede legal, en Suecia. Se trata de un proceso que probablemente se acelerará.