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La división de Asia

¿Por qué Asia no se puede unir ni siquiera en aras de su propia seguridad? Durante décadas, los expertos occidentales se han quejado de que la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN por sus iglas en inglés) no ha logrado aprender el valor de la seguridad colectiva que se desprende de la experiencia de la posguerra en Europa. Los líderes de la ASEAN han ignorado las lecciones que ofrecen, primero, el Mercado Común y después la Unión Europea. Se supone que los beneficios de esos modelos son tan obvios que parece incomprensible que los líderes de la ASEAN no los vean.

La aparente confusión del Este de Asia para responder a las maniobras nucleares de Corea del Norte pone de relieve una vez más estas quejas. Una Corea del Norte con armas nucleares seguramente representa una amenaza para todos los asiáticos. Entonces, se dice, todos deberían ayudar a los EU a poner a Kim Jong Il en su lugar. El hecho de que los vecinos cercanos de Corea del Norte aparentemente no sean capaces de entender eso parece confirmar que la falta de unidad asiática no sólo es estúpida sino también crónica e intencional.

No obstante, la historia y la geografía importan al evaluar la naturaleza de una amenaza. También importan las diferentes tradiciones de pensamiento táctico y estratégico (para no hablar de la manera única en la que los europeos forjaron sus arreglos de cooperación actuales a partir de Estados nación agresivos que compartían una civilización común).

Sin embargo, no hay nada en la historia de Asia que se compare ni remotamente con el medio siglo de división y de auténtica ocupación por parte de dos superpotencias rivales que sufrió Europa. Así, no es de sorprender que los líderes asiáticos no busquen en Europa las soluciones a sus problemas regionales.